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666
(Continuación de): LOS ORIGENES Y LAS CAUSAS DEL FRACASO
Y LA MUERTE DEL CORONEL CAAMAÑO EN 1973.
(“Proyecto 666” de Michel Smiely “666” )
(El 666 defiende –en 1967-1973- y como gran estratega militar; la guerra de guerrillas, cómo correcto método de lucha política para enfrentar y destruir, la represión, explotación y existencia de las sociedades caducas, en América Latina y en el mundo).
El 666, durante su lucha al lado del Presidente constitucional dominicano, Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, contra la intervención militar norteamericana de 1965, en Santo Domingo, República Dominicana.
EL 666 EXPLICA LA MUERTE DEL CORONEL CAAMAÑO.
(“Proyecto 666” de Michel Smiely “666”)
(Capítulo IV). LA MUERTE DEL CORONEL CAAMAÑO.
(Declaraciones de los sobrevivientes de su grupo guerrillero).
-Tomado del libro “La Tragédia de una Revolución Inconclusa” (Tomo I)-,
de Michel Smiely 666. (Presentado como Composición y Ensayo Político en la Universidad de Estocolmo, Suécia, en 1976).
Veamos ahora como el fracaso y la muerte del Coronel Caamaño, no fué consecuencia de la falla del método de lucha empleado, sino de factores humanos integrados por incapacidades, errores, deserciones y traiciones...
El 16 de Febrero de 1973, los periódicos informaban la notícia de la muerte del Coronel Caamaño. Los detalles de estos acontecimientos fueron ampliamente difundidos por la prensa dominicana. No tengo pues porque explicarlos pero, para los lectores ajenos a la situación política dominicana, se pueden resumir señalando que:
El Coronel Caamaño arribó a la República Dominicana con ocho hombres. Desembarcando por la parte Sur, en Playa Caracoles, Provincia de Azua, el 2 de Febrero de 1973, y que catorce días más tarde, -el 16 de Febrero-, fué asesinado, después de haber sido capturado herido, en el transcurso de un combate.
La noticia de su muerte conmovió al país. Y en una tierra de tan escasísimas reivindicaciones sociales como la dominicana, el Coronel Caamaño fué llorado Por un pueblo inculto, explotado y hambriento, al que muchos injustamente acusan de no haber comprendido ni apoyado su lucha.
Los sobrevivientes; Claudio Caamaño Grullón, (sobrino del Coronel Caamaño y ex-primer Teniente de la Policía Dominicana), Toribio Peña Jácquez (Técnico en teletipos), y Hamlet Herman (Ingeniero Civil), -los muertos fueron, aparte del Coronel Caamaño; Mario Galán (Maestro), Alfredo Pérez Vargas (ex -miembro de la Marina de Guerra Dominicana), Heberto Lalane José (Estudiante), y Ramón Holguín Marte (Estudiante), este último se desnucó en un accidente en las montañas)-, declararon varios meses más tarde en La Habana, (Septiembre de 1973), al periodista mexicano Mario Menéndez Rodriguez, al referirse a la muerte del Coronel Caamaño que...
“El verdadero responsable de su muerte física responde al nombre de división. Si, FALTA DE UNION entre los sectores revolucionarios y democráticos; ATOMIZACION de la izquierda, PULVERIZACION, INCAPACIDAD para unir fuerzas, y marchar con firmeza y determinación contra el enemigo de clase; el explotador”... Concluyendo con la afirmación de que:
“Al Coronel Caamaño lo asesinaron la confusión y el divisionismo ideológico, la traición, las pasiones mezquinas y la indecisión de quienes no supieron o no quisieron responder al llamado de la História, en momentos en que el reloj dominicano marcaba la hora exacta”. (Declaraciones reproducidas en el periódico dominicano “El Nacional de Ahora”, del 18 de Septiembre de 1973, en las páginas 8 y 9).
Aclarando al comentar rumores surgidos en la palestra política dominicana que, afirmaban que el Coronel Caamaño desembarcó en el país con ocho hombres, cómo un producto de la desesperación o de divergencias políticas con el gobierno revolucionario cubano que...
“Conclusiones de esa naturaleza sólo pueden venir de igenuos o de aquellos interesados en desacreditar la imagen del Coronel Caamaño”..., y revelando también la verdad acusadora de que:
“La política más cómoda y la más “segura” es la de sentarse a ver que pasa y luego, de acuerdo con los resultados, empezar a opinar. Quiénes proceden de esa manera, son enemigos despreciables y despreciados; NO HACEN NADA Y QUIEREN ESTAR BIEN CON TODO EL MUNDO. Son los que inventan tésis extrañas para sobrevivir políticamente y se acomodan a la política del enemigo de clase, para sobrevivir físicamente”... (Entrevista reproducida en la página 15 del mismo periódico dominicano).
Declarando también al referirse a la acción del Coronel Caamaño que en ella...
“No hubo desesperación ni romanticismo. Lo que hubo fue decisión y coraje, pero no fue suficiente para lograr la victoria. Reconocemos nuestra operación guerrillera más reciente cómo un revés de tipo militar, pero como una gran victoria política. No son juegos de palabras ni justificaciones de última hora, sino la interpretación correcta de un hecho concreto.
“Cuándo asistimos al acto de celebración del XX Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada, invitados por el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, escuchamos a Fidel en su intervención más importante desde la Segunda Declaración de La Habana, y no pudimos evitar el sentirnos aludidos, cuándo hablaba del significado de esa fecha.
“Cuáles fuéron las opiniones de los llamados políticos cubanos cuando los asaltantes del Moncada fueron rechazados, y Fidel fue detenido y encarcelado?. Cuáles fuéron los criterios externados contra Lénin en 1905?. Contra Mao en 1931?. Contra el precursor Miranda en Venezuela?. Contra Simón Bolivar?. Qué criterios han prevalecido y se han externado contra los patriotas latinoamericanos, en los inicios de sus respectivas luchas?. Es que no son los mismos externados, emitidos en esto últimos años contra Manolo Tavárez Justo, Amaury Germán y Francisco Caamaño Deñó, que se empeñaron en la liberación de nuestro pueblo dominicano?.
“Los revolucionarios no nos desesperamos, porque sabemos que la lucha es larga e impone muchos riesgos. Pero tampoco nos cruzamos de brazos, esperando que el milagro se consuma y la liberación nos llegue del cielo. HACIENDO ES COMO SE IMPULSA LA HISTORIA. Somos pacientes dentro de la impaciencia, y confiamos en la inevitabilidad de la victoria de los pueblos”. (Tomado de la misma entrevista, de la página 15 del citado periódico dominicano).
En cuanto a la pregunta del periodista mexicano Mario Menéndez Rodriguez sobre que ...
“Si el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, era la persona capaz de unificar a todas las fuerzas democráticas y revolucionarias en la República Dominicana, porqué se comenzó a combatir desde el principio, en vez de alcanzar un sitio seguro en la Cordillera Central, y desde allí dirigir en un solo impulso común las manifestaciones de oposición política, de protesta y de indignación que conducirían a la victoria del pueblo?. Se impuso el critério político?”...
Los sobrevivientes de la expedición revolucionaria de Febrero de 1973 señalaron:
“Para contestar esta pregunta, sería suficiente repetir nuestra observación anterior, vale decir; LA MEJOR FORMA DE DEFENDERSE ES ANIQUILANDO AL ENEMIGO. Sin embargo, debemos aclarar varios criterios.
“No se trata de un esquema tradicional, sino de una experiencia reciente. Por su condición de mercenario, el enemigo rehuye al combate cuando se siente en peligro de muerte. De la misma manera, cuando nadie le hace frente, se envalentona y emprende una tenaz persecución. Nuestra táctica consistía en combinar los dos aspectos; el combate y la retirada para mantenernos el tiempo necesario y provocar el derrumbe del régimen.
“Ese criterio de “sitio seguro” es un mito. Dónde uno llega, también puede llegar el enemigo. Nuestro “sitio más seguro” es el combate, dónde nos damos a respetar e imponemos nuestras condiciones. Nuestra garantía son la audacia, la movilidad y la sorpresa.
“Podríamos mencionar que mientras permanecimos en las montañas, el enemigo experimentaba flujos y reflujos en las persecuciones. Cuándo nos cercaba, nosotros nos movíamos dentro del cerco o lo rompíamos, según el caso, hasta que, operativamente, considerábamos oportuno el momento de combatir. Le hacíamos bajas y de inmediato disminuían las patrullas a pié. Sólo una fatal coincidencia pudo evitar nuestra consolidación.
“Nuestra misión era la de lograr victorias que le permitieran a nuestro pueblo otorgarnos la confianza, y su incorporación masiva a la lucha. Está demostrado históricamente que los pueblos no siguen albures sino causas “seguras”. Su bajo nivel político, considerado en su conjunto, lleva a nuestro pueblo a exigir cierta seguridad de victoria antes de incorporarse. Dicen que mientras hayan escaleras no hay porqué lanzarse desde la azotea, y ese era el primer obstáculo que teníamos que vencer para lograr su participación.
“No se puede separar lo militar de lo político, porque la guerra no es más que la continuación de la política por otros medios. Nuestro objetivo es la toma del Poder Político y la construcción de la Nueva Sociedad. Los que tratan de separar lo militar de lo político, son los que llaman política a la politiquería y al oportunismo. Y militar, al gorilismo. Todo revolucionario verdaderamente comprometido con la liberación de los pueblos, debe tender a convertirse en un cuadro político-militar, como condición para poder servir con eficiencia en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia”.
Finalizando la entrevista con la pregunta:
“Provocó contradicciones en el seno de los partidos y organizaciones de oposición, el hecho de que la guerrilla del Coronel Caamaño Deñó fuese abandonada a su suerte en la Cordillera Central?”...
A la que respondieron:
“Fue evidente la agudización de las contradicciones existentes entre la base y los dirigentes de los llamados partidos de oposición, así cómo dentro de los de la izquierda. Y creemos que los resultados de esa conmoción todavía están por verse. Fue que la oportunidad se presentó, se cursó la invitación y no asistieron al encuentro con la Historia, precisamente aquellos que pregonan a voz en cuello su papel de vanguardia. El momento fue y es de definición; o se es o no se es. No hay término medio. Basta ya de palabrerías, de tésis “justificadoras”...
“Nos consideramos los responsables principales de que este intento no culminara con la victoria total, por no haber podido llenar el período de consolidación. De haberse logrado esta etapa, estamos seguros de que el pueblo dominicano nos hubiese respaldado masivamente. Consideramos haber cumplido el papel político que perseguíamos; romper el equilibrio entre gobierno y oposición, por un lado, y entre dirigentes y la base, por el otro. El camino a recorrer es más claro y se ve una luz al final”. (Entrevista reproducida en su parte final en la página 15, del periódico dominicano “El Nacional de Ahora”, en su edición del 18 de Septiembre de 1973).
(Capítulo V). Análisis de El 666 de esas declaraciones, sobre el fracaso del Coronel Caamaño.
-Tomado del libro “La Tragédia de una Revolución Inconclusa” (Tomo I)-,
de Michel Smiely 666. (Presentado como Composición y Ensayo Político en la Universidad de Estocolmo, Suécia, en 1976).
De toda esta entrevista, lo único correcto que han señalado los sobrevivientes del desembarco de Playa Caracoles, es que fueron abandonados a su propia suerte, por los politiqueros y revolucionarios traidores... Y lo no menos importante, que ellos; Claudio Caamaño Grullón, Toribio Peña Jácquez y Hamlet Herman, son también responsables, (ante semejante fracaso no les quedaba otra alternativa que reconocer también, sus culpabilidades en los acontecimientos de Febrero), aunque no principales como ellos afirman, del fracaso de esta expedición.
Claudio Caamaño Grullón es el único miembro de la vieja guardia, (y en honor a la verdad un compañero de lucha muy valioso), que acompañó al Coronel Caamaño en la guerrilla de Febrero. Y si pudo hacerlo fue porque no conoció nunca los problemas internos que sacudían en Europa a la “Organización”, (como llamábamos internamente al equipo de lucha del Coronel Caamaño), cómo consecuencia de las relaciones extra-maritales del Coronel Caamaño con Vicenta Vélez Catrain (hoy “Violeta Caamaño”...).
Relaciones que como se verá en este libro (“La Tragédia de una Revolución Inconclusa”), dieron al traste con la “Organización”, y obligaron al Coronel Caamaño, (cegado por influencias pasionales, y en este caso particular, por un orgullo mal encausado sintetizado en un machismo barato que lamentablemente, el Coronel Caamaño nunca pudo superar):
A prescindir de sus mejores hombres para salvar unas relaciones sentimentales
que, desde el punto de vista político, militar y revolucionario, eran improcedentes en un hombre de la responsabilidad y talla histórica del Coronel Caamaño.
Si bién es cierto que Claudio (Caamaño) nunca me conoció como hombre de confianza del Coronel Caamaño en Europa, y habíamos perdido el contacto personal, nos conocíamos desde la Revolución de Abril de 1965, y el conocia igual que yo, al Mayor Alejandro Deño Suero (“Chivú”), -tío del Coronel Caamaño-, y a los Coroneles Ramón Emilio Montes Arache y Héctor Lachapell, que eran la plana mayor de la jefatura militar del Coronel Caamaño durante la Revolución de Abril de 1965-, así como también a nuestros compañeros de armas; Fidencio, Píndaro, Sucre, y a otros tantos que, brillaban por su ausencia en los campos de entrenamientos, en Cuba.
Y aunque Claudio personalmente "no se recordara" de mi, no podía desconocer el objetivo de mi estadía en España (1968-1970), que era cuidar de la familia original del Coronel Caamaño, (esposa e hijos), porque Claudio Caamaño conoce personalmente a mi familia, (a mis padres), y muchas fueron las veces que el, (Claudio), se prestó como correo, para yo estar en contacto con ellos.
Tampoco podía Claudio desconocer mi acogimiento en Suécia al Asilo Político (en 1970), que el Coronel Caamaño conoció estando en Cuba. Lo que quiere decir que Claudio Caamaño tuvo acceso a informaciones y hechos que le señalaban necesariamente “anomalías”, con la versión oficial del Coronel Caamaño sobre las causas que le obligaron a “prescindir” de nuestro apoyo, en una situación en que cómo es de todos conocido, Nosotros éramos también incluso, sus mejores hombres. Apoyo nuestro que, varios años más tarde –en 1972-, el Coronel Caamaño se vió en la obligación de reconocer que necesitaba.
Claudio (Caamaño) pudo haber investigado honestamente la situación y exigirle al Coronel Caamaño en Cuba, nuestra reincorporación al movimiento revolucionario. En este aspecto, Claudio Caamaño es culpable del fracaso de Febrero, por haber permitido que factores adversos se impusieran y torcieran el destino del Coronel Caamaño. Ya que Claudio sabía que por más “jodones” (exigentes, “incómodos”) que nosotros pudiéramos haber sidos, no eramos ni podíamos ser nunca desertores ni traidores, y el Coronel Caamaño no podía prescindir de Nosotros, sin exponer su seguridad y triunfo revolucionario.
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El 666 presenta al mundo su histórico libro: La Tragédia de una Revolución Inconclusa
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La edición Especial 060606 del Proyecto 666