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Lic. Miguel Angel Sosa Vásquez ( El 666 )
(Seudónimo literario: " Michel Smiely 666 "
- Candidato a la Presidencia de la Unión Europea
con el Proyecto 666 para construir un Paraíso en la Tierra ! -
¡ No creas nunca las mentiras bíblicas
contra El 666 !
El 666 explica los planes de lucha revolucionaria del Coronel Caamaño
del año de 1972
El 666, (con boina, a la derecha), y con un compañero, durante su lucha al lado del Presidente constitucional dominicano, Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, contra la intervención militar norteamericana de 1965, en Santo Domingo, República Dominicana.
(Capítulo VIII) Comentarios sobre los planes de lucha del Coronel Caamaño en 1972, y análisis de su carta al Mayor Alejandro Deñó Suero ("Chivú"). 1 (2)
(“Proyecto 666” de Michel Smiely “666”)
-Tomado del libro “La Tragédia de una Revolución Inconclusa” (Tomo I)-,
de Michel Smiely 666. (Presentado como Composición y Ensayo Político en la Universidad de Estocolmo, Suécia, en 1976, -edicion especial revisada de 1979-).
Innecesario es señalar aquí que Chivú al leer esa carta, comprendió de inmediato que la “comisión” enviada por el Coronel Caamaño a Londres para entrar en contacto con el, y ponerle al tanto de los acontecimientos, no se puso “de regreso” en contacto con el Coronel Caamaño, para comunicarle a este las opiniones consejos y advertencias que el, (Chivú), hacía al Coronel Caamaño sobre la “procedencia” de sus planes insurrecionales.
Entre otras cosas los integrantes de esa “comisión” le habian afirmado a Chivú que; tenían más de “14,000 hombres” organizados en el país, y que todas las fuerzas revolucionarias esperaban solo la llegada del Coronel Caamaño, parfa iniciar la lucha armada, etc., etc., etc.
Proyectos a los que el Mayor Alejandro Deño Suero (“Chivú”), un hombre que no cree en promesas de políticos ni en cuentos de caminos, calificó de fantasiosos y de mentiras, advirtiéndole al Coronel Caamaño que, esos miles de hombres que le prometían, saldrían huyendo al escuchar el primer disparo, o sencillamente le traicionarían y brillarían por su asuncia en el campo de batalla. Aparte de que en semejantes promesas no se podía creer, por ser promesas de “revolucionarios” y politiqueros traidores.
Puntualizándole Chivú a la “comisión” enviada por el Coronel Caamaño que, el, (Chivú), no creia en esos hombres, y mucho menos en las promesas y recursos que ofrecían esos hombres, como tampoco en el triunfo que se podía alcanzar con esos hombres, y que esa, (mas una merecida puteada extra que por sus conocidas inconsecuencias al respecto, le había tambien enviado al Coronel Caamaño), era la respuesta y el mensaje que de parte de Chivú debían llevarle, al Coronel Caamaño en Cuba.
En lo que a mi se refiere; al conocer estos hechos no pude mas que quedar asombrado, ante la noticia de que “miles de hombres”, estaban organizados y preparados en la República Dominicana, para apoyar al Coronel Caamaño, porque, si había algo que yo nunca esperé que el Coronel Caamaño llegaría un día a creer seriamente era, la afirmación de que el podía regresar un día al país a materializar nuestros proyectos revolucionarios, partiendo de la premisa de la existéncia y el apoyo de “miles de hombres” organizados al respecto.
Sencillamente para mí esto era inconcevible ya que, ni lo permitía el tipo de lucha que necesáriamente teníamos que realizar, ni reuniámos la capacidad y recursos necesarios para (intentar) crear semejante fuerza, sin poner con ello en peligro el éxito de nuestros proyectos revolucionarios. Aparte de que semejante amplitud de un aparato de lucha revolucionaria en etapa insurrecional, no podía evitar nunca la infiltración y el conocimientos del enemigo, de los proyectos revolucionarios a realizar.
Yo estoy firmemente convencido que en las condiciones actuales del imperialismo, -agresividad y decadencia-, es correcto en lo que a la lucha armada se refiere, una lucha armada organizada y realizada por una fuerza motor élite, de reducido número y adecuada independencia (autonomía), pero nunca por una vanguardia de miles de hombres, vanguardia que solo puede ser incorporada al proceso revolucionario, a través del exitoso desarrollo de la lucha armada.
Compartía pués la opinión de Chivú, y consideraba correctas sus observaciones y advertencias al Coronel Caamaño, porque si en el pasado (Revolución Constitucionalista de Abril de 1965), nuestros políticos, “revolucionarios” y “marxistas-leninistas” traidores, habían salido huyendo:
El Dr. José Francisco Peña Gómez, unos de los máximos dirigentes perredeístas que fue el que a través de una histórica y muy valiente alocución radial, anunció el 24 de Abril de 1965 al pueblo dominicano, la realización de la Revolución Militar Constitucionalista, para traer de regreso al país al profesor Juan Bosch y reinstaurar su gobierno constitucional, salió huyendo, asilado primero en una embajada, y retornando a la lucha después que el frente insurreccional, había sido consolidado militarmente por el Coronel Caamaño.
El profesor Juan Bosch, llamando al pueblo a que participara en la lucha armada, ¡desde Puerto Rico!..., y negándose a regresar a la República Dominicana a reinstaurar y tomar posesión personalmente, de su derrocado gobierno constitucional, esto, a pesar de todas las garantias de seguridad personal que al respecto al profesor Juan Bosch, le ofreció el Coronel Caamaño.
De haber regresado inmediatamente el profesor Juan Bosch a la República Domincana y reinstaurar su gobierno constitucional, el 25 o 26 de Abril, la intervención militar norteamericana del 28 de Abril de 1965, bajo el pretexto de que los “comunistas” habían tomado el control de la Revolución Militar Constitucionalista:
Se hubiera evitado, ante el consumado hecho del retorno al páis y al gobierno de la República Domincana del profesor Juan Bosch. Pero la conocida irresponsabilidad y cobardía personal que al respecto siempre caracterizó al profesor Juan Bosch en su vida política, le impidieron cumplir su ineludible e histórico deber de enfrentar personalmente las consecuencias, de su propia conspiración politica y contra-golpe militar.
El “Movimiento Popular Dominicano” (MPD), -Partido “Marxista-leninista”-, ordenando irresponsable e inconsecuentemente la retirada de la lucha armada, de todos sus cuadros, militantes y simpatizantes, para protegerlos y cuidarlos, bajo la no menos cobarde consigna de “!Esta no es nuestra lucha!...
El “Partido Comunista Dominicano” (PCD), en esa época “Partido Socialista Popular” (PSP), escondidos como ratas en madrigueras desde las cuales no corrieron nunca un riesgo ni dispararon jamás un tiro... (Por algo estos “camaradas” y “comunistas”; no tuvieron nunca entre su militancia un muerto, ni en la Revolución de Abril de 1965, ni durante los doce sangrientos años de la tiranía de turno que en la República Dominicana, representó el balaguerismo).
Constituyendo solo la excepción, muy honrosa por cierto, el “Movimiento Revolucionario 14 de Junio” que, con la masiva incorporación de sus hombres a la lucha, constituyó el sostén principal de la izquierda dominicana durante la Revolución Constitucionalista de Abril de 1965; por el gran número de sus hombres, y por la capacidad y el valor de sus cuadros y recursos militares. Organización revolucionaria que lamentablemente había dejado de existir ya como tal, para la época de los acontecimientos de Febrero de 1973.
Lo que quiere decir que todos esos partidos y sectores políticos dominicanos, serían también en 1973 los primeros en volver a salir huyendo, ante la realización de una lucha revolucionaria que, dirigida por el Coronel Caamaño, se presentaba ahora más sangrienta y difícil que la de la propia Revolución Militar Constitucionalista del 24 de Abril de 1965, por existir en el país la conocida y muy lamentable situación de que, los mejores cuadros de la izquierda dominicana se encontraban en el exilio o habían sidos ya asesinados.
No era entonces una inconsecuencia nuestra advertirle al Coronel Caamaño que todos esos politiqueros, “revolucionarios” y “marxistas-leninistas” –dominicanos-, iban de nuevo a salir huyendo. Con la diferencia de que esta vez semejente traición, cobardía y huída, podía costarle directamente la vida al Coronel Caamaño, si basaba el éxito de sus proyectos de lucha, contando con la ayuda y el apoyo de semejantes lideres políticos, “revolucionarios” y “marxistas-leninistas” dominicanos.
Pero el Coronel Caamaño contó con ellos y creyó finalmente en ellos. Y en base a ese supuesto apoyo, se lanzó a una lucha en la que esperaba incluso poder enfrentar existósamente a los propios norteamericanos, si estos se atrevían a invadir de nuevo el país, (a salir de sus barcos y aviones).
Lo que quiere decir que, en base a los acuerdos establecidos con esos circulos “revolucionarios” dominicanos, quellos proyectos de lucha del Coronel Caamaño eran buenos, exitosos y seguros. Tan exitosos, que nos exigía a Chivú y a todos tener confianza, confiar en el. Y el Coronel Caamaño no era loco, y esos nuevos proyectos suyos, habían sidos productos de decidida consagración y esmeración revolucionaria.
Y si el Coronel Caamaño estaba de acuerdo con ellos, si los consideraba correctos, era porque creía que todos los hombres éran como él; revolucionarios y de honor, incapaces de traicionar una lucha de la que dependía el futuro del pueblo dominicano, de esas masas muertas de hambre que deseaban tener por lo menos “una gallina para comer”.
Una vez más el error del Coronel Caamaño consistía; “En estar seguro de sí mismo pero no de sus hombres, en cuyas filas se esconden verdaderos traidores, que solo esperan el momento adecuado para hacer de Santo Domingo, una nueva Bolivia”.
(Como muy bien le señalaba yo al Coronel Caamaño desde Suécia en 1970, en mi “Historia de un Asilo Político”, página 20, compendió e historia que escribí para el gobierno sueco, explicando las causas de mi solicitud de Asilo Político en Suécia, y cuya copia el Coronel Caamaño recibió de mi en 1971, estando en Cuba).
El Coronel Caamaño interroga a dos infantes de marines norteamericanos,
capturados en combate en Santo Domingo 1965.
Conocido es hoy en el mundo la valentía y heroismo con el que el pueblo dominicano
bajo la inigualable dirección del Coronel Caamaño, enfrentó la invasión militar
norteamericana de la República Dominicana en Santo Domingo 1965.
*** *** ***
Se necesitó un levantamiento poplar. Una Revolución e intervención militar norteamericana, para producir en la República Dominicana, un dirigente y líder político de la talla histórica del Coronel Caamaño, y la acción de un puñado de traidores e inconsecuentes, para ocasionar su muerte, porque, si bien es cierto que el Coronel Caamaño había ya prescindido inconsecuentemente de sus mejores hombres (en 1967-1968), sus proyectos de lucha hubieran triunfado, si los traidores de hoy hubieran cumplido sus promesas de ayer; promesas de apoyo, promesas de lucha...
Lo que no logró el imperialismo norteamericano en el transcurso de la Revolución de Abril de 1965, en el atentado y emboscada del Hotel Matún en la ciudad de Santiago después de la Revolución de Abril o en Europa; asesinar al Coronel Caamaño, lo logró un puñado de irresponsables, incosecuentes y traidores que, ocupan grandes titulares en la prensa dominicana con fraseologías y tésis “revolucionarias” que, cuestan hambre, sufrimientos y luto a un pueblo al que todavía tienen el descaro de atreverses a afirmar defender...
Lo que no logró el imperialismo norteamericano en tan difíciles situaciones, lo logró ese conjunto de escoria humana que subsiste en la escala del cerdo... Esos señores que “inventan tesis extrañas para sobrevivir políticamente, y se acomodan a la política del enemigo para sobrevivir físicamente”; “los que no hacen nada y quieren estar bien con todo el mundo” –como muy bien señalara Claudio Caamaño en su ya citada entrevista de prensa-, y a lo que yo agrego también:
Los que no impulsan la Historia y se atreven a llamarse “revolucionarios”; los que no tienen el valor de sacrificarses por los intereses del pueblo, pero si de traicionar y vender a los que por el se sacrifican; los que se autotitulan “marxistas-lenisitas” sin hacer la Revolución; los que se llaman “comunistas” con el reconocimiento y apoyo del tirano (en esa época el Presidente Joaquín Balaguer); los que justifican su permanencia y regreso al país para realizar una lucha revolucionaria, que solo existe en el papel:
Los “super-intlectuales” y “científicos” de nuestro subdesarrollo, para quienes no existirán nunca condiciones de lucha
armada en al República Dominicana; los que se sentaron en las puertas de sus casas a ver pasar el cadáver de la
Revolución... ¡ELLOS MATARON AL CORONEL CAAMAÑO!... ¡ELLOS, señores!, ¡ELLOS!...