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666
(Capítulo XIII). Los graves problemas internos de la vida privada del Coronel Caamaño.
(“Proyecto 666” de Michel Smiely “666” )
-Tomado del libro “La Tragédia de una Revolución Inconclusa” (Tomo I)-,
de Michel Smiely 666. (Presentado como Composición y Ensayo Político en la Universidad de Estocolmo, Suécia, en 1976, -edicion especial revisada de 1979-).
El Coronel Caamaño se equivocaba cuando pensaba que, nadie podía meterse en su vida privada, o que su conducta al respecto no traería problemas. Muchos como quién escribe opinaban que el Coronel Caamaño, no tenía derecho a la “vida privada”, que su conducta atañia a todos, por poder influir en el desarrollo de la Revolución Dominicana.
EL Coronel Caamaño era dirigente de un pueblo y como tal, debía pagar el precio que ello exigía. Debía mantener una moral intachable, y respetar la estabilidad de su matrimonio con María Paula Acevedo (“Chichita”). Hogar público, integrado por una mujer y tres hijos que, en ningún momento constituyeron una carga para la Revolución Dominicana, ni mucho menos se opusieron a las actividdes y deberes revolucionarios del Coronel Caamaño.
El Coronel Caamaño no me había mentido cuando me explicó en Londres 1967, que su esposa e hijos residían en España para facilitarle movilidad, (sacrificio que la lucha revolucionaria le imponía a su familia, y que esta consciente había decidido aceptar).
El Coronel Caamaño no me había mentido cuando me afirmaba que sus “escapadas amorosas”, eran una herencia del pasado que pensaba superar. Tampoco me mintió cuando me expresó su desprecio hacia esas mujeres que, conociendo que él era un hombre casado y con hijos, se empeñaban en tener con el aventuras sexuales...
Comprendiendo yo que, dado el ambiente militar de “guardia” (que justificaba siempre la inmoralidad personal y la existencia de una vida y conducta licensiosa), en que se habia educado el Coronel Caamaño, vida en la que también el militar es un señor que se caracteriza, -entre otras cosas- por la ignorancia, (analfabetismo de nuevo cuño sintetizado en los decadentes valores de la cultura norteamericana de la coca-cola y del chicle...), el libertinaje sexual y la decadencia...
Esas herencias del pasado que arrastraba el Coronel Caamaño, tendrían que ser superadas en base a gran estoicismo y conciencia política, necesitándose para ello tiempo y consagración. De ahí que nuestra política al respecto fuese, la de vigilar siempre todos los pasos del Coronel Caamaño, y cuidar que ninguna de sus extra-limitaciones constituyeran un problema, para nuestros proyectos revolucionarios y la existéncia misma de la “Organización”...
La defensa entonces de la integridad de la familia y hogar del Coronel Caamaño, con su compañera de toda la vida; María Paula Acevedo de Caamaño (“Chichita”), era una necesidad incuestionable de nuestro movimiento revolucionario, porque María Paula Acevedo es una mujer que vale su peso en oro. Demostrado con hechos en las etapas más difíciles de nuestra lucha:
En el exilio en Europa, con su conducta ejemplar y con la consagración a la educación y cuidado de sus hijos, manteniendo siempre en alto el honor de su esposo. En la Revolución de Abril de 1965, con un valor, una dignidad y un patriotismo pocas veces igualado en la mujer dominicana; con su ejemplo de madre, compañera y esposa. Con sus visitas a los hospitales. Con sus preocupaciones cotidianas por la situación de los hombres que apoyaban y seguían a su esposo, (nuestro Comando Militar Número 2, -recodemos que el Comando Militar Número 1 era el del propio Coronel Caamaño-, pudo comer en los últimos días de la Guerra de Abril gracias a ella).
Y en las innumerables veces que arriesgó incluso su vida y la de sus propios hijos, por estar siempre al lado del Coronel Camaño, y dar el ejemplo ante el pueblo dominicano como madre, esposa y compañera de lucha, con su incondicional ayuda y apoyo al Coronel Caamaño. En semejante situación, la admiración y el respeto del pueblo dominicano hacia Maria Paula Acevedo de Caamaño (“Chichita”), fue merecido y ganado heroicamente por ella, en el propio Campo de Batalla y haciendo también frente, al invasor imperialista norteamericano...
Pero para los inconsecuentes que pretenden colarses en la Historia, haciendo de la Revolución un vehículo de beneficios y prebendas, (la familia Catráin en 1966-1968- en Valencia, España, para citar ejemplos), cuándo el Coronel Caamaño pasó a ser drigente de un pueblo y logró fama, Maria Paula Acevedo (“Chichita”), no merecía ser la esposa del Coronel Caamaño... Era una mujer muy “insignificante”, para poder ser la esposa de un destacado dirigente revolucionario como el Coronel Caamaño que, merecía ya como esposa a una princesa de blanco córcel y castillos encantados, y no a una mujer de la “chusma” o del “pueblo” como “Chichita”... (esto, en la opinión incluso de los propios padres del Coronel Caamaño, que se opusieron siempre a su matrimonio con “Chichita”...).
Estas fueron verdades y hechos que el Coronel Caamaño menospreció en su tiempo, pero que constituyeron en el fondo las premisas que edificaron después su ocaso. Hechos que no mancillan del todo su gloria, pero si rebajan su estatura histórica. Porque el Coronel Caamaño nos engañó a todos y se engaño así mismo, cuando creyó que podia deshacerse sin mayores problemas, de todas sus aventuras amorosas con mujeres de ocasión y etapas pasajeras... No vislumbró nunca que se metía en una escalada y trampa, de la que no tendría jamás el valor y la fuerza necesarias para retroceder, evitar, superar y volver a empezar, aquella vida ordenada que en más de una ocasión nos llegó a prometer...
Todo marchó bien hasta que un día, una mujer con la malicia de un Cardenal Richeliú y la astucia de mil Maquiavelos, se lanzó a la conquista del Coronel Caamaño no como un amante más, sino como futuro esposo. Que para ello tuviera que destruir la felicidad e integridad de una familia y hogar con tres hijos, y poner en peligro la existencia misma de un movimiento revolucionario, fueron cosas que no le importaron...
Como el propio Jesucristo también lo hizo en su época
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La edición Especial 060606 del Proyecto 666