(Capítulo XVII). MIS IMPRESIONES PERSONALES SOBRE VICENTA VELEZ CATRAIN
(“Proyecto 666” de Michel Smiely “666”)
El 666, durante su lucha al lado del Presidente constitucional dominicano, Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, contra la intervención militar norteamericana de 1965, en Santo Domingo, República Dominicana.
(Capítulo XVII). Mis impresiones personales sobre Vicenta Velez Catrain, (“Violeta Caamaño”).
-Tomado del libro “La Tragédia de una Revolución Inconclusa” (Tomo I)-,
de Michel Smiely 666. (Presentado como Composición y Ensayo Político en la Universidad de Estocolmo, Suécia, en 1976, -edicion especial revisada de 1979-).
Veamos ahora en este capítulo como conocí a Vicenta Vélez Catrain, (“Violeta Caamaño”), y las opiniones que me forjé de ella.
El Coronel Caamaño consideraba que ciertas actividades revolucionarias especiales, se podían encubrir mejor con cuadros femeninos, (y admito que tenía razón). Fue entonces cuando conocí en París (1967), a Vicenta Velez Catraín. Sabía ya por referencias quien era ella, y por decírmelo el propio Caamaño en Londres, al enseñarme los Archivos y su ficha en la “Organización”: “Moral: A. Valor: A. Inteligencia: A.” ...
En honor a la verdad, Vicenta Velez Catrain me pareció una compañera eficiente y ejemplar. Reflejaba si una superficialidad que escondía hipocresía y malicia, inspirando desconfianza y temor. Algo extraño que le avisaba a uno estar delante de una persona mala, y le ponía alerta a uno el instinto de conservación. Era un magnetismo negativo y malo el que Vicenta Velez Catrain irradiaba, y que ningun esfuerzo de cortesías y sonrisas podían opacar.
No obstante, al entrar en contacto con ella, esta primera impresión desapareció después con el tiempo, y me pareció incluso absurda, al hacer un análisis “racional” de la situación... Pero quedó en mi el hecho de que a pesar de haber Compartido, numerosas jornadas de luchas en la Revolución Dominicana, con mujeres que sencillamente dieron la talla; a pesar incluso de mis experiencias con el erróneamente llamado “sexo debil”...
Vicenta Velez Catrain me producía una mala impresión y espina, como nunca antes había conocido. Pero esa mala impresión –repito-, cedió ante el análisis frio y racional. Demostrándome estar equivocado el hecho de que por su juventud, (según ella tenía menos de 25 años), Vicenta Velez Catrain, (por más mala que pudiera ser), no parecía estar nunca en condiciones de crear problemas mayores en la “Organización”, ni mucho menos tener la inteligencia y capacidad necesarias para hacer, todo lo que con el tiempo llegó a realizar...
Era Vicenta Velez Catrain (en Paris 1967), una mujer hermosa; de rostro angelical, de feminidad desbordante y agraciados encantos... Sus labios carnosos parecían ser una pincelada maestra, en una cara de nariz perfilada y proporcionadas mejillas que, bajo el furor del invierno se tornaban rojizas. Su pelo estaba constituido por una hermosísima cabellera abundante y castaña-rojiza que, caía como cascada en sus espaldas bien torneadas y de mujer. Sus ojos castaños, parecian dos almendras encajadas en fronteras paradisíacas. Su piel bien cuidada y blanca, reflejaba la suavidad de una rosa. Y su cuerpo, tenía todas esas curvas que hicieron famosa a la belleza helénica, reflejadas en una mujer de estatura normal, -ni alta ni pequeña-, de delgados brazos y proporcionadas piernas...
Era pues imposible para mi dejar de sentir en lo más profundo de mi hombria, el impacto juvenil de aquella belleza; de movimientos delicados y ágiles, y de estudiados gestos que, a pesar de producir desconfianza y temor, se transformaron en mi con el tiempo, en sentimientos de afecto y admiración...
Yo sabía que ella era amante de Caamaño, (como lo eran también otras tantas...), y me sentía contento de poder comprobar al respecto que, “el primo”, –el Coronel Caamaño-, por lo menos ya superaba aquel gusto de “guardia” que en mas de una ocasión, hizo señalar al Coronel Ramón Emilio Montes Arache que Caamaño, (en sus conocidas e innumerables borracheras y parrandas de Coronel sin Pueblo), acostumbraba a acostarse con unas putas tan feas, (“tierritas de mujer”), que no se lo paraban ni a un Tarzán en plena jungla...
Y que cuando el Coronel Caamaño un día le echó por fin el ojo, a unas de esas putas que por su belleza “doblan anclas de barcos”, y molestó tanto a Montes Arache para que se la presentara; cuando al final este se la presentó y nuestro hombre se fue con la mujer en cuestión a la cama, la “herramienta” de Caamaño sufrió un "cortocicuito" y no se le paró...
Costándole el “chisme” al Coronel Caamaño, tener que esconderse un tiempo de su gran amigo, confidente y hermano Montes Arache, incapaz de soportar las burlas de que era objeto, por parte de la puta, que agregó detalles jocosos a la inesperada y sorpresiva impotencia sexual de Caamaño, y de Montes Arache que, en un español de barraca de cuartel le cantó a Caamaño “la calandria”... Se burló hasta más no poder de aquella momentánea impotencia de Caamaño, que años más tarde la justificaba diciendo; “!Fue tanto coño lo que me
quise coger a esa puta que, cuando la tuve en la cama, no se me paró!...”.
En el caso concreto de Vicenta Velez Catrain, ella me pareció ser una mujer tan indefensa que, a pesar de su historial; era divorciada, tenía una hija que educaban sus padres en Valencia, -los de Vicenta Vélez Catrain-, había sido amante de las principales figuras de la Revolución de Abril de 1965, compartiendo también su lecho, con un número no menor de “don juanes” europeos..., la veía como una mujer víctima de la la inmoralidd y deseos de “esos hombres” sin conciencia que tanto abundan en el mndo, y de una sociedad decadente y corrupta que le había negado a ella, -a Vicenta Vélez Catrain-, el derecho a ser feliz:
Descarriando su vida con tragédias propias de mujeres hermosas y de ligera conducta, victimas de adversidades, errores y acechanzas. Veía pues a Vicenta Velez Catrain, como un ser infeliz. Como una mujer indefensa que luchaba por su superación.
Ademas; acaso no habia surgido el Coronel Caamaño de un historial mas vulgar?... Y desde un punto de vista mas humano; Tenia yo el derecho de considerar “puta”, a una mujer como ella, -como Vicenta Velez Catrain- que,
en el peor de los casos, había solo sucumbido a la corte de sinverguenzas y truhanes?... Era “puta” una mujer por el solo hecho de haberse acostado con numerosos hombres?... Acaso no se acuestan también los hombres con una gran cantidad de mujeres, sin que por ello se perjudique gravemente su “reputación”?... Porque no podía entonces tambien hacerlo una mujer, sin perder por ello la “moral” y el “honor”?...
Además; en qué se valoriza la moral y el honor de una mujer?... En que renuncie hipócritamente a satisfacer sus necesidades y deseos sexuales?... O en que cumpla sus deberes sociales, identificándose con el problema y la lucha de los pueblos?...
Acaso no era Vicenta Vélez Catrain más honesta que, esa inmensa mayoría de mujeres que, critican a quienes hacen en público, lo que ellas hacen en privado, o intentan hacer pero no pueden, no porque se los impidan la “moral” el “honor” y la conciencia, sino por carecer de recursos para hacerlo?... (convicción, valor, belleza, oportunidad, etc.).
Era pues entonces injusto de mi parte que yo juzgara también, a Vicenta Velez Catrain en un plano inmoral, por el solo hecho de no haber vivido una vida ajustada, a patrimonios e ideales morales que podían tambíen estar equivocados. Era incorrecto si, que ella, que era hermosa y podía todavía por su juventud rehacer su vida, “perdiera su tiempo”, en ser la amante de un hombre como el Coronel Caamaño, casado y con tres hijos, y del que ella oficialmente reconocía que “no podía obtener ningún beneficio”...
En semejate situación, era entonces incorrecto y errado de mi parte, calificar también como “puta”, a una mujer que afirmaba desear y luchar por su superacion. Una mujer que en realidad lo estaba dando incluso “todo” por la Revolución. Fue por eso por lo que nos unió entonces una verdadera amistad, sin saber yo que los hechos demostrarían después mi equivocación.
Una equivocación tan grande que, la propia “Madame Silva”, (la famosa vidente francesa que al leerle la mano al Coronel Caamaño en Paris 1966, le profetizó tan brillante futuro...), se limitó a señalar al observar y leer la mano de Vicenta Velez Catrain, (que se había apresurado después a que esta le leyera el futuro):
“!Usted si que es una mujer mala!”..., “!Creáme que jamás he conocido a una mujer tan mala y tan falsa como usted!”..., “De verdad quiere que le lea la mano?...”, dejando esto tan atónita a Vicenta Velez Catrain que, se apresuró a marcharse del lugar, afirmando no creer en “esas cosas”...
Los que me contaron la historia afirmaron que “Madame Silva” llegó incluso a predecirle a Vicenta Vélez Catrain, una derrota y amargamientos tan grandes, que le obligarían definitivamente a resisidir en un país “lejano”, muy distante al que ella había soñado con llegar a vivir, a parte de que todos sus proyectos concluirían mal... (Es de suponer que el país en cuestión es la República Dominicana, y que por los acontecimientos de todos conocidos, Vicenta Velez Catrain, (“Violeta Caamaño”...), no se atreverá finalmente a vivir en él.
El 666 / Proyecto 666
666
El 666 presenta al mundo su histórico libro: La Tragédia de una Revolución Inconclusa
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La edición Especial 060606 del Proyecto 666