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666
La situación en que verdaderamente se produjo las relaciones extra-maritales del Coronel Caamaño con Vicenta Vélez Catrain. 1 (2)
(“Proyecto 666” de Michel Smiely “666”)
El Coronel Caamaño camuflajeado de "gentleman" en Londres 1966.
(Capítulo XIX). La situación en que verdaderamente se produjo las relaciones extra-maritales del Coronel Caamaño con Vicenta Vélez Catrain, y las declaraciones de María Paula Acevedo de Caamaño sobre esas relaciones. 1 (2)
-Tomado del libro “La Tragédia de una Revolución Inconclusa” (Tomo I)-,
de Michel Smiely 666. (Presentado como Composición y Ensayo Político en la Universidad de Estocolmo, Suécia, en 1976, -edicion especial revisada de 1979-).
Pero, independientemente de todas esas afirmaciones de Vicenta Vélez Catrain; Cómo ocurrieron realmente los hechos?...
Una hermana de Maricusa Vélez Catrain (madre de la “compañera de Roman”), le reveló en su lecho de muerte –murió de cáncer- , a Maria Paula Acevedo de Caamaño (“Chichita”), la situación que verdaderamente existía detrás de todas las finas atenciones y “gran amistad” de Maricusa Vélez que, se esmeraba en hacer grata a la esposa e hijos del Coronel Caamaño, su estadía en Valencia (1967).
Cómo Maria Paula Acevedo sentía gran afecto hacia la familia Vélez Catrain, y visitaba constantemente a la hermana de Maricusa enferma, esta no pudo llevarse a la tumba lo que para ella constituía un gran peso de conciencia. Y mucho menos en una situación en que las atenciones de la esposa del Coronel Caamaño hacia ella, eran superiores y más sinceras que las de su propia hermana.
Aquella mujer de días contados, explicó a Maria Paula Acevedo, (después de haberle pedido perdón por el daño cometido, y en el que ella también había sido cómplice), que Maricusa Vélez se esforzaba en lograr su permanencia en Valencia, (la de la familia Caamaño), para que “Vicentica”, (que era como familiarmente llamaban a Vicenta Vélez Catrain), tuviera la oportunidad de relacionarse íntimamente con su marido, (con el Coronel Caamaño), con quién este ya le engañaba. Señalando también que:
Todo habia sido detalladamente preparado por Maricusa Vélez Catrain y por su hija “Vicentica”, (nuestra “heroína”), y que aquello de que el clima de Londres no era saludable para los niños, (para los hijos del Coronel Caamaño), y que era más conveniente que ella, (María Paula Acevedo), se trasladara a vivir a Valencia, España, donde ente otras cosas contaba con la amistad y la ayuda de la familia Vélez Catrain, (de Maricusa), era la excusa que habían utilizado para separar al Coronel Caamaño de su esposa, y facilitar las relaciones sexuales de “Vicentica” con éste, y a la que Maricusa había puesto incluso en numerósas ocasiones, a disposicíon del Coronel Caamaño, como una dominicana “honesta” y dispuesta a cumplir con su “deber”...
Al conocer María Paula Acevedo estos hechos...
“Me quedé Miguel Angel, (cómo se llama familiar y intimamente a El 666); paralizada. Perdí el habla y solo sentí deseos de echarme a correr y de llorar. No pude ni siquiera decirle que la perdonaba, no porque fuera incapaz de hacerlo, sino porque aquello no podía creerlo y me había partido el alma. Salí entonces a la calle y me eché a correr, a correr, a correr... llegando a la casa llorando ante los niños que me preguntaban; “Mami porqué lloras?”...
“Yo comprendí que Francis (como se llamaba intimamente al Coronel Caamaño en los círculos familiares), lo había hecho, que me engañaba, porque Maricusa le habia metido como revolucionaria a su hija hasta por las narices, y porque yo no tuve el valor de creer que lo hacía con malicia. Y como yo me encontraba en Santo Domingo dando a luz, y no estaba en condiciones de hacer el amor con Francis, el cayó en la tentación al encontrarse solo y al ofrecérsele ella. Porque el no lo hubiera hecho si ella no se le hubiera ofrecido, y mucho menos si yo hubiera estado presente al lado de la familia.
“Yo sabía que Francis me engañaba “a veces”, pero son problemas que siempre he enfrentado en nuestro matrimonio, y a los que no le he dado nunca suficiente importancia como para destruir nuestro matrimonio. A pesar de lo mucho que me duele como mujer, tener que aguantar estas cosas. Pero tu sabes como son esas mujeres. No tienen nada que perder. Son provocadoras y se arriesgan a todo. Y yo estoy casada con un hombre que como tal, cede a las tentaciones...
“Pero yo siempre he sabido resolver esos problemas, y al final Francis ha venido siempre ha perdirme disculpas, como el niño inocente y travieso que en ese aspecto el siempre ha sido, diciéndome cariñosamente; “!Tu sabes muy bien mi Chichi que, por más mujeres que existan en el mundo, tu eres mi derriengue!”... Y las cosas se arreglaban.
“Ahora la cosa es distinta, porque le han metido a esa mujer en la cabeza como si fuera una revolucionaria. Y tu sabes que hoy ese es el lado débil de Francis. Pero yo nunca he estado dispuesta a perder a mi marido. Y mucho menos a que una bandida como ésa, que no es más mujer que yo, y a quién puedo darle lo que se merece, pueda lograrlo.
“Decidí entonces que no podía actuar como en el pasado, resolviendo el problema con mi genio, que Francis siempre ha temido. Y que la mejor manera de darles a todos por la cabeza era, poniéndo las cosas en su lugar; a ella, -Vicenta Velez Catrain-, en el sitio de puta que le corresponde, y yo en el de mujer engañada, empeñada en defender a su marido y en mantener la integridad de su matrimonio, porque yo amo a Francis desde que yo tenía 14 años. Conmigo es que Francis está casado y yo soy la madre de sus hijos.
“Recuerdo incluso que cuando me entregué a el me decían; “!Vaya futuro el tuyo pasando a ser ahora la “querida” de un “guardia”, porque ese vagabundo no se va a casar nunca contigo, ni su familia se lo va a permitir!”... Y como tu sabes, por lo que te he contado, aquello estuvo a punto de costarme la vida, y tuve que jugarme la vida para poder casarme con el.
“Y cuando pienso que Francis lo sabe, que le entregué mi juventud, que lo he dado todo por el, es cuando mas me duele, porque si antes me era infiel por ser un “guardia bandido”, ahora que es revolucionario es cuando menos puede hacerlo. No solo porque el me ama, (de su amor no he dudado nunca), sino porque sabe que yo no merezco eso, y que eso ha sido siempre incorrecto. Y mas en la posición que el hoy tiene, porque la Revolución también es moral, dignidad y respeto, y a el como dirigente corresponde dar el ejemplo, y ninguna causa revolucionaria puede aceptar su conducta.
“Si lo que sucede es que ya no me ama, que se divorcie entonces de mi, como le señalan los demás compañeros, pero que no continúe con semejante conducta. Pero como el sabe que yo lo amo y tengo que aguantarle sus vagabunderías, porque yo se que el es hombre y que por sobre todas las cosas me ha demostrado
que me ama, y me ha dado a mi y a mis hijos, la atención y el cariño que como tal merecemos, el prefiere continuar el juego por considerar que a esa mujer el la puede utilizar en la lucha, y que ella en cambio no podrá nunca sacarle a el ningun provecho.
“Como si nosotras las mujeres fuéramos estúpidas, porque ese es Miguel Angel, el error de ustedes los hombres, que cuando están con una mujer piensan, que ustedes son los únicos que se están dando el gustazo, y no que la mujer está también sacando lo suyo... Ustedes los hombres se creen siempre los conquistadores y “machotes”, cuando por lo general son casi siempre los pendejos, los utilizados por ese ser “estúpido” que ustedes generalmente ven en la mujer, y creen casi siempre dominar...
“Asi es que al conocer yo los proyectos de Maricusa y de su hija frustrada, porque no se si tu sabrás, y esto no te lo digo como mujer amargada, que ella es una bandida que se ha acostado con medio mundo, y que nunca ha podido retener a un hombre. Asi es Miguel Angel que, al conocer yo esa situación que me había creado Maricusa y su hija, decidí poner las cosas en su lugar, y lo hice en una forma que les dolió mucho a ellos:
“Dejé solo de visitar a Maricusa sin darle ninguna explicación. Me gané mas la amistad y el aprecio de las amistades que me habían presentado en Valencia, y le dije a Francis que me convenía más vivir en Madrid, por tener alli los niños la oportunidad de asistir a mejores escuelas. No le dije pues a Francis que lo sabía.
“Y esto fue entonces lo que más le dolió a Maricusa. Que comenzó a enviarme pasquines anónimos a Madrid, en los que se afirmaba que Francis me engañaba con una mujer que yo conocía, pero de la que el autor anónimo de los pasquines no podía revelar el nombre, afirmando también que Francis se iba a divorciar de mi para casarse con su amante, etc. Yo sabía que esos pasquines eran cosas de Maricusa Velez Catrain, porque, quién mas tenia interés en hacerlo?...
“Además, todo el mundo sabe quien es Maricusa y que esta se presta a todo, y se atreve a todo, para desacreditar a una persona. Cuando le enseñaba a Francis los pasquines, el me decía que no creyera en esas cosas, que eran calumnias y chismes de sus enemigos politicos, o de personas interesadas en crearle problemas matrimoniales, creyendo Francis que yo no conocía la situación.
“Asi transcurrió el tiempo y pude mantener a raya las cosas porque aunque Francis me engañaba, Vicentica no podía ir mas lejos que acostarse como una puta con un hombre casado, porque como tu bien sabes Miguel Angel, en nuestra país ninguna mujer que se respete así misma se atrevería a eso. No puedo entonces calificar de otro modo a Vicentica.
“Entonces, como ella no podía llegar más lejos y Francis venía más a menudo a pasarse dias conmigo y con los niños, ella, celosa, se dedicaba a llamar desde Paris cada vez que Francis venía a la casa, para informarle que tareas urgentes necesitaban su presencia en París. Y cuando no lograba que Francis le hiciera caso, porque tu sabes que Francis tiene su genio y sus momentos en que no cree en nada ni en nadie, ni le gusta que lo molesten, entonces ella le recodaba con insidia que:
“Mientras el estaba dándose “la gran vida” como un “burgués” al lado de su familia, en Vietnam estaban matando niños y revolucionarios, en Vietnam se “estaba peleando”, preguntándole que, que clase de “revolucionario” era el, que abandona los deberes de la lucha por estar al lado de su familia, y recordándole que ella, (Vicentica), también deseaba estar al lado de su hija en Valencia, pero que la lucha revolucionaria se lo impedía, cuando en realidad:
“Había abandonado a su hija y se la había dado a criar a Maricusa, porque es una mujer incapaz de cumplir sus deberes de madre, y casi mata un día a su propia hija, cuando esta comenzó a llorar de noche y Vicentica se levantó furiosa de la cama, e incapaz de hacer dormir a su hija, lo que hizo fue que le dio un estrallon a la niña que como tu sabes, casi la mata en la cama...
“Fíjate pues Miguel Angel, que mujer más bandida que es Vicentica, porque ella, -como tu mismo sabes-, no ha sido nunca revolucionaria ni ha militado en ningún movimiento revolucionario, pero no obstante ella, se atrevía a decirle a Francis esas cosas, porque sabia que eso a Francis si le dolería, y así Francis, herido en el amor propio y en su orgullo revolucionario, (porque como tu sabes el es muy orgulloso), respondía tomando el primer avión y marchándose para Paris.
Yo se todas estas cosas, porque en la casa como ves aquí, tenemos dos telefonos, y cada vez que llamaban, yo soy la que siempre he respondido, y cuando era una mujer la que llamaba a Francis, entonces yo pasaba al otro aparato y escuchaba la conversación, y como era Vicentica la que llamaba y yo conocia a Vicentica y a la otra puta aquella que tu también conoces, Francis temeroso de que yo sospechara de la situación, no se oponía a que yo escuchara, y mas cuando el sabe que yo soy muy celosa, y solo escuchaba sus conversaciones telefónicas cuando era una mujer la que llamaba...
“Pero a pesar de todas esas vagabunderías, Vicentica no podía evitar que Francis continuara visitandome más a menudo, y se pasara dias a mi lado, porque en el fondo Francis me ama, y a pesar de sus errores, el sabía reconocer que yo cumplía con mi deber de esposa, y que no constituía para el con los niños, una carga que le impidiera consagrase a la lucha.
“El me decia siempre que mi deber era cuidarle a sus hijos y tener siempre confianza en el, que por mas graves que pudieran ser sus errores, el sabria al final enmendarlos, porque el me amaba y no pensaba hacer infeliz a sus hijos, con un divorcio que a el mismo, y por la experiencia amarga que le dieron sus padres, afectaria...