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666
(Final del Capítulo XXI) Declaraciones de Vicenta Velez Catrain sobre el fracaso y la muerte del Coronel Caamaño, y evaluación y análisis de esas declaraciones. 2 (3)
(“Proyecto 666” de Michel Smiely “666”)
El Coronel Caamaño en Santo Domingo 1965
(Final del Capítulo XXI). Declaraciones de Vicenta Velez Catrain sobre el fracaso y la muerte del Coronel Caamaño, y evaluación y análisis de esas declaraciones.
-Tomado del libro “La Tragédia de una Revolución Inconclusa” (Tomo I)-,
de Michel Smiely 666. (Presentado como Composición y Ensayo Político en la Universidad de Estocolmo, Suécia, en 1976, -edicion especial revisada de 1979-).
El ejército balaguerista ya sabía que era el Coronel Caamaño que había desembarcado, no solo por ser este el único hombre capaz de realizar tal acción en el país, sino también, por haberlo revelado el propio Caamaño, al dejar un mensaje escrito con su puño y letra en el yate del desembarco, y cuya comparación caligráfica hizo el ejército, publicando con fotografias en la prensa el resultado del mismo, -la similitud de la letra de Caamaño-. Mensaje que revelaba la supuesta existencia de una bomba de tiempo en el yate del desembarco.
Necesario es aclarar al respecto que, a pesar de la incredulidad y risa que causó este “mensaje del Coronel Caamaño”... Caamaño lo escribió con el objeto de que el ejército tuviera que recurrir a especialistas en explosivos, (muy escasos en esa época en las Fuerzas Armadas Dominicanas), y fuera más difícil ocultar entre sus filas, la existencia de la guerrilla y “el desembarco de Caamaño”...
Que el Coronel Caamaño haya sido inoportunamente reconocido en unos de los pueblos por los que pasó, y el ejército pudiera movilizar con ello sus tropas aerotransportadas, no constituyó un golpe mortal para su cuerpo expedicionario, por la sencilla razón que, a la movilidad del enemigo se contrapone también, la movilidad de la guerrilla.
Tampoco determinó la muerte del Coronel Caamaño el inoportuno combate en que cayó “Eugenio”. Porque aún suponiendo que Caamaño hubiera escapado con el resto de sus hombres en ese combate:
Cinco hombres, incluyendo a Caamaño como combatiente, por cuanto de los ocho que originalmente constituían la guerrilla, ya habían caido dos, (otro después de “Eugenio”, y de lo que se dieron cuenta después de la captura de Caamaño, y un primer hombre que perdieron la extraviarse este en el momento mismo del desembarco...), y aún no siendo así, poca importancia tenían en realidad todos esos cinco hombres de la guerrilla para cambiar el curso de los acontecimientos-,
La derrota del Coronel Caamaño era solo –en semejantes circunstancias-, una cuestión de tiempo, por no estar su cuerpo expedicionario en condiciones reales de resistir las exigencias que imponen toda lucha guerrillera.
Es por eso que, lo que le costó finalmente la vida al Coronel Caamaño, fue haberse lanzado a una lucha armada, (y aunque “asi no lo previera” a una guerra de guerrillas, porque la persecución del enemigo en las montañas, le impondría semejante método de lucha, y para el cual se había incluso entrenado en Cuba con sus hombres), sin poseer un cuerpo expedicionario verdaderamente adecuado y capaz, -en recursos y en hombres-, para desarrollar esa lucha guerrillera, con autonomía e independencia de los centros urbanos.
Esto no lo podía nunca reconocer Vicenta Vélez Catrain, si se considera todo lo que en este libro ya se ha revelado, y que la misma Vicenta Vélez Catrain había afirmado cuatro años antes, al referirse a los acontcimientos de Febrero de 1973...
“Ellos lo prepararon todo con mucho cuidado y minuciosidad. Se dedicaron a entrenarse en todas las facetas que podían necesitarse en la lucha armada, al detalle, con minuciosidad, políticamente”. (Vicenta Vélez Catrain en sus ya citadas declaraciones al periódico dominicano “La Noticia”, el 13 y 14 de Diciembre de 1973).
Si como realmente afirma Vicenta Vélez Catrain, los camaradas en cuestión lo hubieran preparado todo con la minuciosidad y detalles por ella señalados; otro hubiera sido el resultado de la acción revolucionaria dominicana de Febrero de 1973.
Minuciosamente lo prepararían todo, contando con el apoyo de todos esos “miles de hombres” que, prometían incorporarses a la lucha, “inmediatamente el Coronel Caamaño regresara al país”...
Con minuciosidad, al detalle y políticamente; no lo prepararon nunca en base a sus propias fuerzas, y a la realidad de la situación histórica imperante, en la que al propio Coronel Caamaño le correspondía actuar porque:
La realidad y verdad es que, el fracaso revolucionario de Febrero de 1973, es una derrota que pudo haberse evitado, de haber tenido el Coronel Caamaño a su alrrededor los hombres adecuados, y reconocido verdaderamente el peso de la realidad histórica que caracterizaba a su movimiento revolucionario, y como ya muy bien hemos analizado.
Aparte de que es también una irresponsabilidad e inconsecuencia de Vicenta Vélez Catrain, explicar el movimiento táctico del Coronel Caamaño en su último combate, con expresiones como:
“Mandó a un grupo para que distrajera al ejército en un determinado punto, mientras el se desplazaba con los restantes”...
Afirmaciones y expresiones que, dan a entender que el Coronel Caamaño disponía en esa situación de lucha armada, de muchos hombres, cuando en realidad tenía solo cuatro...
Y si se considera que Caamaño se desplazó con los “restantes” hacia dónde se suponía que estaba el compañero en cuestión herido –“Eugenio”-, se obtiene entonces la increíble y lamentable verdad que, ese “grupo de hombres” y esos “restantes” –combatientes-, a que se refiere Vicenta Vélez Catrain, estaban en realidad integrado por tres personas en el primero, (y a los que el Coronel Caamaño mandó a distraer al ejército), y por dos en el segundo incluido al propio Caamaño como combatiente, y con el que Caamaño intentó rescatar al herido, -y viceversa en el más afortunado de los casos-, es decir, (y necesaria es la repetición), por cinco hombres...
Tenemos entonces un uso muy particular de Vicenta Vélez Catrain de los conceptos “grupos” (de hombres) y “restantes” (combatientes). Un abuso idiomático sin precedentes contra la idea que en un correcto castellano se tiene, al leerses afirmaciones como; “mandó a un grupo para que distrajera al ejército en un determinado punto, mientras el se desplazaba con los restantes”...
Abuso idiomático que Vicenta Vélez Catrain hace, para ocultar la verdad y el echo que el Coronel Caamaño en ese último combate, tenía solamente a su disposición; ¡CUATRO HOMBRES! ... ¡Vaya irresponsabilidad y extravagancia con la que Vicenta Velez Catrain explica, la muerte del Coronel Caamaño!...
Y no es de extrañar que así lo haga, por ser esa la manera más fácil de ocultar la cruda verdad de que, el Coronel Caamaño en tan graves momentos:
Viola los principios de seguridad establecidos por él mismo en su guerilla. Relega la tarea principal de su acción revolucionaria que era la consolidación y el desarrollo de su embrionario y único frente guerrillero. Lanza su reducidísimo cuerpo expedicionario a una improcedente y mortal acción destinada a rescatar
a un compañero que se supone herido... Y lo no menos importante:
Realiza la acción dividiendo su fuerza en un “grupo” –de tres combatientes destinados a “distraer” al ejército enemigo-, y se lanza como todo un quijote revolucionario con los “restantes” combatientes, -en realidad en la compañía de otro compañero de lucha-, a rescatar o a buscar a un ultimo integrante de la guerrilla que, por una mala información se supone “herido”... cuando en realidad no había sido así, y de ser cierto, no justifica en semejantes condiciones, la procedencia de tal acción militar...
¡Realmente inconcevible!, ¡ni siquiera que los soldados y mercenarios al servicio del imperialismo norteamericano y de la tiranía balaguerista de turno, fueran de papel!... (No es de extrañar entonces que semejante accion de búsqueda y rescate, fuera la que realmente produjera la caída de “Eugenio” y con ella, del propio Coronel Caamaño...).
Afortunadamente hasta el momento sin embargo, nadie habia sido herido, pero los peligros y los riesgos propios de semejante operación de rescate del compañero que se suponía herido, -“Eugenio”-, trajo como resultado que el grupo fuera de nuevo localizado...
Iniciándose el combate, al tener el grupo que atravesar una carretera y atacar por un error de apreciación, a una patrulla de “reconocimiento”... (en realidad lo que hicieron fue caer, en unas de las tantas emboscadas tendidas por el enemigo en la zona militar de lucha).
Ordenando después el Coronel Caamaño, el desplazamiento del grupo hacia un lugar “más alto”, y quedándose el atrás, -por tener el arma de mayor volumen de fuego-, para contener al enemigo, (improcedente y mortal audacia). Es entonces cuando hieren a “Eugenio”, y el Coronel Caamaño comete el error aún mayor, de permanecer a su lado y no retirarse a tiempo, produciéndose así entonces su captura, después de haber sido herido en el combate.
Aparte de que esta acción militar la realizó el Coronel Caamaño, en una situación en que la guerrilla estaba incluso desgastada por el hambre; Ramón Euclides Holguín Marte, -“Braulio”-, uno de los integrantes de la guerrilla, desahuciado y sin fuerzas, se desnucó en un accidente en las montañas, cuando acosado por el hambre intentó desplazarse, del lugar en que para intentar garantizar su propia seguridad física, había sido dejado y ordenado permanecer...
Y la guerrilla del Coronel Caamaño no tenia tampoco ya fuerzas físicas suficientes, –por los grandes esfuerzos físicos que exigían la propia movilidad y marchas guerrilleras-, como para mantener semejante agresividad militar que, contra viento y marea el Coronel Caamaño intentaba mantener, contra un enemigo superior en recursos, aprovisionamientos, hombres, armas y capacidad de movilización y de tender emboscadas.
Lo que quiere decir que, todas estas realidades y hechos que caracterizaban a la propia guerrilla del Coronel Caamaño, le imposibilitaban militarmente poder realizar semejantes operaciones, y de correr también exitosamente los riesgos que semejantes combaten implicaban, para la seguridad, existencia y éxito de la propia guerrilla.
Riesgos que ni siquiera un Mao Tse Tung, un Ho Chi Minh o un Vo Guyen Giap –para citar ejemplos-, con muchísimos mayores recursos militares, se pudieron nunca permitir el lujo de correr en el campo de batalla. Y no porque estos hombres no tuvieran al respecto, la decisión y el valor del Coronel Caamaño, sino por tener sencillamente conciencia de la necesidad y existencia de su gran papel histórico, para el desarrollo y éxito de sus respectivas luchas y causas revolucionarias. De su correcto lugar de combate en el campo de batalla que era:
La exitosa dirección de una lucha revolucionaria y anti-imperialista, y no en arriesgar tan inconsecuentemente sus vidas y seguridad personal, en escarmuzas y combates contra el enemigo.
Nuestros lectores pueden imaginarse, lo que hubiera sido de la Revolución Comunista China y de la lucha de liberación nacional del pueblo vietnamita, si sus respectivos líderes político-militares, Mao Tse Tung, Ho Chi Minh y Vo Nguyen Giap, se hubieron arriesgados como simples combatientes y soldados de infantería, en los primeros o demás combates contra el enemigo; sencillamente tales luchas revolucionarias china y vietnamita, hubieran sidos vencidas y destruídas en sus mismísimos comienzos, tal y como sucedió con la lucha armada del Coronel Caamaño. Se comprende entonces, la actitud y “amnesia” de Vicenta Vélez Catrain...
(Publicado por el
Departamento de Parasicología y Ciencias Ocultas del Proyecto 666)
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El 666 presenta al mundo su histórico libro: La Tragédia de una Revolución Inconclusa
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La edición Especial 060606 del Proyecto 666