Nuestro Proyecto 666 parte del hecho que la creación y estructuración
exitósa de este Nuevo Imperio Romano de Occidente, no puede hacerse
por decretos, ni mucho menos con la burocrática suma de sus recursos.
Se necesita también proporcionarle a ese Imperio ideología y ideales
que lo mantengan unidos.
La Europa Unificada de 1992 no debe ser ni capitalista ni socialista,
porque las experiencias históricas ensenan que ambos sistemas son
prisioneros y víctimas, de sus propios dogmas políticos que detienen y
impiden su desarrollo, y les hace caducos.
Está fehacientemente demostrado que no se pueden resolver exitósamente
los problemas de la Sociedad Humana, en base a la existéncia de la
propiedad privada sobre los medios de producción, como tampoco en
base a la socialización de estos medios por parte del Estado. Tampoco
se pueden resolver esos problemas, desconociendo las libertades y
derechos humanos, ni ignorando la necesidad de que:
Hay que proporcionar al Estado, como órgano de dirección social,
y con ello a los gobiernos; estructuración y naturaleza democrática,
garantizada a través de elecciones libres que lleven al Poder, a los
hombres y mujeres, a los líderes, que representen y sean elegidos por
la voluntad popular de sus conglomerados sociales.
El PODER POLITICO para ser exitóso, debe ser siempre un producto
de la libre decisión y voluntad de los conglomerados sociales, de sus
escenarios históricos. Debe reflejar, las necesidades y metas de su
época y representar sus mejores soluciones.
El ESTADO, como órgano de gobierno, no debe ni puede desaparecer.
Porque no se puede dirigir una Sociedad Humana, en la que las
actividades de millones, cientos de millones y de miles de millones de
sus integrantes; del hombre, tienen que ser dirigidas, planificadas,
motivadas y encausadas, por organismos de dirección en todas las
áreas de producción, y en las áreas económicas, científicas, educativas,
culturales, deportivas, artísticas, etc., organismos dirección que
abarcan, esa gran diversidad de funciones y áreas de producción
y trabajo que caracerizan al hombre.
El error de los comunistas al intentar de desconocer la necesidad de
existencia del Estado, ha sido reducirlo a un producto de la lucha de
clases, y no valorizarlo, estudiarlo y situarlo, en la realidad misma
que justifica su existencia y que es; la necesidad de dirigir, encausar,
planificar y coordinar –para citar ejemplos-, las actividades y
trabajos humanos.
No se puede entonces pretender que el Estado, como instrumento de
Poder, es solo un producto de la lucha de clases, y como tal debe ser
abolido. Semejantes simplificaciones irrealistas, son productos de
dogmatismos políticos, y no del conocimiento objetivo y verdadero
de lo que es y debe ser el Estado en la Sociedad Humana; un necesario
Instrumento de Poder, un gobierno, (regido por sus constituciones y
leyes, con sus tribunales, policías y ejércitos), no al servicio de
determinadas clases sociales, sino de una sociedad humana que dado
la diversidad de personalidad y carácter de sus integrantes; el
hombre, y la complejidad de las necesidades y actividades que
garantizan su existencia; la producción económica, las investigaciones
científicas, la educación, etc., y de todo lo que facilita su desarrollo
y progreso, tienen que tener, necesaria e inevitablemente un
órgano de dirección y de Poder, que no puede ser substituído y
que es el Estado.
La necesidad del Estado en la sociedad humana es un hecho
Incuestionable. Su existencia está legitimada en base a las propias
necesidades humanas. Su abolición es por lo tanto imposible. Porque
la Sociedad Humana no puede existir sin producción, sin trabajo,
sin coordinación ni planificación, y para ello se necesita dirección,
posible solo de lograr a través de ese instrumento de poder que es
el Estado.
No debe entonces la Europa Unificada de 1992 o Nuevo Imperio
Romano de Occidente, ser capitalista ni socialista.
El Nuevo Imperio Romano de Occidente debe ser un orden
pluralista y pragmático, en el que coexistan en base al resultado
práctico, todas las ideas y corrientes políticas que permitan, su
funcionamiento exitoso, y esto debe determinarlo siempre el
resultado práctico.
El pragmatismo y el respeto a los resultados prácticos y realistas
deben ser, el combustible y la base ideológica del Nuevo Imperio
Romano de Occidente, porque en principio todas las ideologías
políticas, como también las religiosas, tienen ideales y metas que
reflejan una parte de las mejores aspiraciones y suenos humanos,
y si bien es cierto que no todas pueden ser aplicadas, deben ser
respetadas y consecuentemente estudiadas. Y el resultado práctico,
no el dogmatismo, es el que debe decidir la procedencia o no de
su aplicación y uso.
Pragmatismo, eficiencia, sentido común, resultados prácticos;
estos deben ser, los principios ideológicos del Nuevo Imperio
Romano de Occidente, y no los dogmatismos políticos o religiosos.
Es este pragmatismo, lo que puede garantizar al Nuevo Imperio
Romano de Occidente, alcanzar su grandeza. Si a esto se suma el
histórico hecho, que el mismo tendrá lugar en una Europa
Occidental Unificada, (la del Mercado Común), caracterizada por:
El respeto a las libertades y derechos humanos, por la consolidación
de sus estructuras democráticas expresadas en la realización de
elecciones libres, que determinan cambios de gobiernos y composición
de parlamentos, y una vida económico-social regulada por la
modelación y los cambios de nuevas, y cada vez más avanzadas y
mejores leyes sociales, la fuerza de su marco histórico no puede ser
más grande y el futuro que promete tampoco.
Es este marco histórico el que garantiza también, en lo que a la vida
espiritual del hombre se refiere, que la libertad de cultos no solo
continúe siendo respetada, sino también reforzada, con la creación
de una coexistencia materialista-religiosa de nuevo tipo, que elimine
los prejuicios científicos y los dogmatismos religiosos, al analizar y
considerar la espiritualidad humana, que debe ser estudiada desde
nuevo ángulos y complejas dimensiones.
Nosotros partimos en la elaboración de nuestro “Proyecto 666”, del
reconocimiento de la dualidad material-espiritual de la naturaleza
humana. Afirmamos que esta dualidad no puede ser realmente
comprendida, estudiada y aprovechada, con las limitaciones que
imponen los dogmatismos religiosos, y las simplificaciones científico-
materialistas, por no poder éstas superar las incapacidades que le
imponen sus respectivas limitaciones.
Nuestro “Proyecto 666” contempla, la creación de una nueva fuerza
político-material-científico-espiritualista que permita verdaderamente
comprender, estudiar y analizar, el potencial que caracteriza a la
dualidad de la naturaleza humana. (Y revelamos desde ahora al respecto,
que a lo que hoy se considera “brujería” y “exorcismos”, nosotros le
vamos a dar explicación científica, para poner un ejemplo).
Esto va a permitir crear una Era Espiritual sin precedentes en el
mundo, ajena a las ineptitudes, prejuicios y dogmas religiosos-materialistas,
que en el plano espiritual-material hoy existen, y que permitirá
también al hombre utilizar y aprovechar, todas las fuerzas que
encierran su espiritualidad actualmente subdesarrollada y oprimida,
y colocarse en el plano espiritual, en los más elevados niveles de
felicidad, superación y progreso.