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666
QUE ES EL SOCIALISMO DEMOCRÁTICO. ( 3 - 4 )
(Manual básico sobre los principios filosóficos,
científicos y materialistas del Socialismo Democrático)
( Escrito por Michel Smiely “666”)
(El 666 explica que con el Socialismo Democrático se puede realizar
un cambio social dentro de los marcos legales del reconocimiento y el respeto, a las libertades y los
derechos humanos.)
Fue el Partido Revolucionario Dominicano la representante y propulsora fuerza del Socialismo
Democrático en nuestro país –la República Dominicana-, quien se lanzó a la lucha armada y
enfrentó incluso con el apoyo popular a las propias fuerzas militares intervencionistas del
imperialismo norteamericano en 1965.
Es pues injusto acusar de “traidores” a la revolución y al progreso social a las fuerzas del
Socialismo Democrático (que en países como El Salvador luchan hoy con las armas en las manos),
cuando la realidad es que esta nueva fuerza política del Socialismo Democrático demuestra y ha
demostrado fehacientemente ser un formidable bastión para la lucha por la liberación y el
progreso de los pueblos oprimidos, para las revoluciones y cambios sociales justos, necesarios y
procedentes.
Que otra sea la táctica y estrategia del Socialismo Democrático cuando existen condiciones
mínimas para la lucha legal, constitucional y abierta por la construcción de una nueva sociedad,
por la liberación y el progreso de los pueblos, no significa que el Socialismo Democrático sea
una fuerza reaccionaria ni mucho menos aliada o hechura del imperialismo, que intenta
distorcionar y frenar la lucha revolucionaria de los pueblos oprimidos. Significa solo que el
Socialismo Democrático comprende objetivamente, al renunciar a los dogmatismos y sectarismos las
posibilidades que para la liberación y el progreso de los pueblos oprimidos ofrece la lucha
política bajo los marcos legales y constitucionales.
La distorción de esta soberana verdad es la prueba más evidente del temor que los enemigos de
la libertad, de la democracia y del reconocimiento y respeto de los derechos humanos, tienen al
Socialismo Democrático (que abiertamente apoya en todo el mundo la justa lucha –violenta o no-
de los pueblos oprimidos por su liberación y progreso social), las ideologías totalitarias y
dictatoriales que jamás pueden existir bajo los solemnes e inviolables principios de libertad,
igualdad, justicia social, democracia, pluralismo y solidaridad que caracterizan al Socialismo
Democrático.
Veamos ahora porque el Socialismo Democrático prefiere:
2. LOS CAMBIOS PACIFICOS GRADUALES FRENTE A LOS CAMBIOS SOCIALES VIOLENTOS.
Los cambios pacíficos graduales son preferibles a los cambios sociales violentos, no solo por
evitar la tragédia de la guerra y su secuela de dolor y muerte, sino por ofrecer también la
oportunidad de obtener la necesaria colaboración económico-científica con el mismo imperialismo
que necesita también de la cooperación, del desarrollo y del comercio económico.
En condiciones de coyunturas desfavorables el imperialismo norteamericano se ve obligado a
respetar (como ocurre hoy en la República Dominicana), el proceso de democratización y
consolidación de las fuerzas del progreso y cambio social que representa y defiende el
Socialismo Democrático. Cuando la desestabilización democrática les es desfavorable
(por crearle un caos político-social de incomensurables proporciones y capaz de producir
una revolución violenta), el imperialismo norteamericano se ve obligado a cambiar de táctica
y a ayudar a través de préstamos económicos a la evolución y el progreso social de los pueblos
oprimidos.
Los más importante –sin embargo- que ofrece la lucha por los cambios sociales pacíficos y
graduales frente a los cambios sociales violentos, es que garantiza el establecimiento y
consolidación de una democracia plena y no permite el surgimiento y existencia de regímenes
dictatoriales y totalitarios –comunistas o no-, que subsisten en base a la represión, el terror
y la violencia. Además, los cambios sociales violentos no garantizan una adecuada solución a los
problemas sociales. Casi setenta años después del triunfo de la Revolución Socialista de Octubre
del 1917, el pueblo ruso vive en un permanente estado de escasez y problemas económicos.
La Unión Soviética se ve obligada a acudir a grandes préstamos económicos ante los mismos
capitalistas e imperialismo decadente que combate y detesta, (del mismo modo, el capitalismo e
imperialismo internacional se ve obligado a comerciar y negociar con las mismas fuerzas y países
comunistas que tanto odia y teme, por necesitar del comercio y la cooperación económica para
superar sus gravísimas crisis internas), esto, por ser incapaz la economía dogmática y estagnada,
de crear la abundancia de bienes materiales que la pluralista economía capitalista ha
demostrado ser capaz de lograr.
Y es que donde no existen el respeto a las libertades y los derechos humanos, al libre alberdrío
y a la democracia plena, no pueden existir incentivos reales de producción en la base misma de
la sociedad humana, el hombre, que necesita tanto del pan como de la libertad.
3. LA UTILIZACIÓN DE LOS MÉTODOS LEGALES; ELECTORALES, PARLAMENTARIOS Y CONSTITUCIONALES,
PARA LA INSTAURACIÓN Y DEFENSA DEL SOCIALISMO DEMOCRATICO.
El Socialismo Democrático es una teoría política de reforma y progreso social no violenta. Su
esencia eminentemente humanista y justiciera le hace rechazar la subversión, el terrorismo y
la violencia en su justa lucha por la transformación y el progreso de los pueblos.
El Socialismo Democrático parte de la correcta premisa de que el hombre (base de la sociedad
humana), no es el lobo del hombre; no es criminal, explotador ni ladrón por naturaleza propia,
sino de que el hombre desde sus orígenes mismos ama la justicia, la igualdad, la libertad, la
ciencia, el progreso, y es también un ser consciente de ilimitada capacidad cognoscitiva.
El Socialismo Democrático parte de la incuestionable verdad de que el hombre puede resolver y
superar sus problemas sociales, en base a los principios de una filosofía político-social
científica capaz de garantizar el desarrollo y el progreso de la sociedad utilizando los mejores
valores, racionalidad e inteligencia que caracterizan a la especie humana.
Una teoría político-social como el Socialismo Democrático cuyos principios científicos y
filosóficos tienen una esencia eminetemente humanista, democrática y de absoluto reconocimiento
y respeto de las libertades y derechos humanos, no puede propugnar ni defender nunca la violencia
y el terror como métodos de lucha político-social. Esta estratégia y táctica política no es
consecuencia del azar ni mucho menos de que el Socialismo Democrático sea un producto y
enmascaramiento del imperialismo norteamericano, para distorcionar o destruir la justa lucha
de los pueblos oprimidos.
Esta estratégia y táctica política del Socialismo Democrático es producto de la aleccionadora
experiencia que arrojan los procesos histórico-sociales violentos de que, ninguna democracia
puede instalarse ni subsistir a través de la violencia y el terror. Esto es así porque está
sobradamente demostrado que derrotado los enemigos de la democracia, la libertad y el progreso
social, las fuerzas que se imponen por las armas se constituyen en nuevos opresores y
dictadores.
No ocurre lo mismo cuando un cambio político-social es producto de la libre decisión y voluntad
de la mayoría del pueblo, expresada a través de elecciones democráticas en las que todo el
pueblo expresa su indiscutible derecho a tener el gobierno que desea. En semejante situación la
libertad y la democracia sobrevive, se desarrolla y fortalece hasta niveles que hacen imposibles
las dictaduras (de derecha o de izquierda) y los golpes militares, (como muy bien lo demuestran
los países escandinavos en los que Suécia es el mejor ejemplo de todos).
No quiere sin embargo esto decir que el Socialismo Democrático carezca de la fuerza suficiente
para defender sus conquistas sociales y hacer respetar la libre voluntad, desicisón y deseo de
los pueblos. En caso de inevitable necesidad, las fuerzas del Socialismo Democrático poseen la
capacidad, la voluntad y la firmeza de defender con las armas en las manos los intereses y
derechos de los pueblos.
Ningún gobierno socialista-democrático (o socialdemócrata) puede tolerar ni aceptar golpes
militares, conspiraciones y violencias de grupos políticos de extrema derecha o de izquierda.
Las leyes constitucionales así lo establecen; el terrorismo y la violencia son actos delictivos
sancionados por la ley. El apoyo de las grandes masas populares constituye pues, la mejor
garantía y la mas poderosa advertencia a los reaccionarios y explotadores de que a la larga,
ninguna fuerza militar puede sojuzgar ni destruir eternamente las libertades y los derechos de
los pueblos que defiende y apoyan el Socialismo Democrático. Santo Domingo 1965 y El Salvador y
Chile 1983, son aleccionadores ejemplos para los explotadores y tiranuelos –civiles o
militares-, de que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo aguante.
El proceso social que defiende y propugna el Socialismo Democrático jamás puede ser destruido
por el terrorismo, la criminalidad y la violencia que caracterizan a los enemigos de la
transformación social y del progreso de los pueblos.
Las fuerzas del Socialismo Democrático (o socialdemocrácia), -contrario a lo que afirman sus
detractores y enemigos políticos-, están firmementes convencidas de que, los mejores valores de
progreso y desarrollo en la sociedad humana sólo pueden ser llevados a los pueblos, a través de
la existencia y defensa de la libertad, la democracia y el respeto de los derechos humanos,
únicas entidades y valores capaces de garantizar y respetar la voluntad y el derecho de los
pueblos asegurando también con ello el progreso social. De aquí que el Socialismo Democrático
realiza su justa lucha dentro de los marcos constitucionales, dentro del respeto a las leyes, al
sistema parlamentario, fortaleciendo la democracia y oponiéndose a todos los metodos políticos
de lucha basado en el terrorismo y la violencia.
El Socialismo Democrático afirma también que los procesos sociales requieren tiempo, que la
liberación, el desarrollo y el progreso de los pueblos oprimidos y la construcción misma de esa
sociedad justa anhelada y soñada por todos, no es ni puede ser obra de un dia, de una semana, un
mes o un año. El Socialismo Democrático afirma que semejante conquista y éxito político-social
es producto de una paciente y larga lucha de mayor o menor duración de acuerdo a las
posibilidades y características del escenario histórico-social en que esta se desarrolle.
Esto no quiere decir que el Socialismo Democrático afirme que las mayorías sociales existentes
hoy en el mundo y sometidas a la más despiadada y cruel explotación, tenga que esperar
indefinidamente hasta morirse de hambre, por no tener el Socialismo Democrático correctas
soluciones y alternativas para esas mayorías sociales sometidas a los males de la explotación y
del oprobio. Todo lo contrario, el Socialismo Democrático garantiza libertad, pan y justicia
social en una gradual lucha de transformación político-social que está al alcance de todos los
hombres, clases y sectores sociales comprender, apoyar y defender.
4. LA CREACION DE UNA SOCIEDAD PLURALISTA EN LA QUE TODAS LAS CLASES Y SECTORES SOCIALES TENGAN
LA OPORTUNIDAD DE PARTICIPAR EN LA CONSTRUCCION DE LA NUEVA SOCIEDAD.
Una sociedad pluralista significa una sociedad democrática de libertades y drechos en la que
todos los sectores y clases sociales sin distinción, tienen la oportunidad y el derecho a
participar en el desarrollo y progreso de un país. El Socialismo Democrático entiende que bajo
un verdadero ambiente de libertades y derechos humanos, el desarrollo y progreso social de un
país puede edificarse sobre bases más sólidas que verdaderamente garanticen la plena
satisfacción de las necesidades materiales y espirituales del hombre.